Pese al continuo flujo de ingresos derivados de la minería en los distritos del Corredor Vial Sur, persisten deficiencias estructurales marcadas por la falta de acceso a paquetes integrados de servicios básicos como agua, saneamiento, energía e internet. La medición tradicional basada únicamente en la pobreza monetaria invisibiliza las privaciones sociales y la extrema vulnerabilidad de la población rural ante contingencias económicas.
La ejecución presupuestal subnacional favorece proyectos de infraestructura vial y obras físicas sin impacto directo en el bienestar, dejando en segundo plano sectores claves como la salud y la educación. Se identifican trabas institucionales, vacíos de competencias y poca capacidad técnica local que impiden solucionar proyectos esenciales, como la dotación de agua potable o la atención primaria.
Se plantea reorientar los presupuestos del canon hacia el fortalecimiento del Desarrollo Infantil Temprano mediante el cumplimiento de los paquetes de salud y nutrición para gestantes y menores de cinco años. A través de la Estrategia de Gestión Territorial "Primero la Infancia", las municipalidades pueden articular la oferta pública local para reducir la desnutrición y la anemia, consolidando el capital humano del territorio.